No cierres la app: esto no sigue en segundo plano. La pantalla se mantiene encendida sola.
Relieve de cada área que tenga bloques, para que el mapa y los pines anden sin señal. ~10 MB y alrededor de un minuto.
El pronóstico va aparte y tarda mucho más (un minuto para todos los bloques: el pronóstico se pide una vez por celda de 500 m y no una por bloque, porque los modelos no distinguen menos que eso). Casi siempre alcanza con bajarlo del bloque que te importa, desde su ficha. Dejá la app abierta: no baja en segundo plano.
Con tu mail y un código, sin contraseña. Lo que cargues queda atado a tu cuenta: podés cambiar de teléfono sin perder nada. El mail lo podés abrir donde quieras —otro teléfono, la compu— y escribís el código acá.
La app compara lo que cada modelo decía tres días antes contra lo que después pasó, y usa la mezcla que menos erró. No hay que correrla: viene medida de fábrica, y cada bloque que marcás como proyecto se calibra solo la primera vez.
Los botones son por si querés rehacerla — una vez por temporada alcanza.
En iOS: Compartir → “Agregar a pantalla de inicio”, y después descargá acá adentro. Safari y la app instalada no comparten almacenamiento.
Se guarda en el teléfono al instante, sin conexión. La elevación y el pronóstico se completan solos cuando haya señal, y todo se sincroniza con tus otros dispositivos.
Registrá que la hiciste y qué grado te pareció. El consenso sale de los que la escalaron; el propuesto no se toca.
Con el cielo a la vista y el teléfono quieto. Cada lectura del GPS trae su propio error; lo que se guarda es el promedio de muchas, pesado por lo buena que dice ser cada una. Se usan las que no sean mucho peores que la mejor de esta sesión — el corte se ajusta a lo que tu teléfono esté dando acá, no a un número fijo. Dejalo correr hasta que deje de moverse.
La coordenada medida se comparte: corrige el pin para todos, y se puede sacar después. Gana siempre la medición más fina, no la más nueva.